domingo, 29 de octubre de 2017

El director de la Casa Imperial Rusa califica a Lenin de «terrorista»

En el documental producido por la cadena pública catalana TV3 titulado Revolució Russa: 100 anys després, el director del gabinete de la Casa Imperial Rusa Aleksandr Zakatov, preguntado por la trascendencia del Centenario de la Revolución de Octubre que está a punto de celebrarse, califica de «terroristas» a los dirigentes bolcheviques que se alzaron contra el Gobierno Provisional en 1917 y ejecutaron a la familia Romanov al año siguiente. Durante la breve entrevista, que en un ejercicio de pluralidad e imparcialidad se alterna con comentarios de nostálgicos de la URSS y de críticos con el actual sistema político en Rusia, expresa su opinión de que «no podemos luchar contra el terrorismo internacional si en nuestras calles tenemos monumentos dedicados a terroristas», en clara alusión a las numerosas estatuas de Lenin que aún siguen en pie en todo el país.


Zakatov, que nació en la URSS en 1972 y se graduó en Historia por la Universidad Estatal de Humanidades, ejerce de representante de la dinastía Romanov en Rusia y es la mano derecha del considerado único heredero legítimo al trono imperial, el gran duque ruso-alemán Gueorgui Mijáilovich Romanov. Natural de Madrid, este Romanov de 36 años conocido también como «Jorge», es hijo de María Vladímirovna Románova, una protegida del régimen del general Franco, y nieto de Vladimiro Kirílovich, que durante la Segunda Guerra Mundial apoyó a Hitler en su «cruzada contra el comunismo». María Vladímirovna, nacida también en España, se autoproclamó «emperatriz y autócrata de Todas las Rusias» tras la muerte de su padre en 1992.


Gueorgui «Jorge» Mijáilovich Romanov, tataranieto del Káiser Guillermo II de Alemania, estudió en los mejores colegios de España y del Reino Unido y se graduó en la Universidad de Oxford. Más adelante trabajó en Bruselas como asistente de la eurodiputada del Partido Popular Loyola de Palacio y de ayudante de dirección en una importante industria minera rusa. Actualmente, dirige en Bélgica su propia empresa dedicada a la asesoría legal para grandes firmas que quieren introducirse en el mercado de la Unión Europea. En su bautizo celebrado en los años ochenta estuvieron presentes los reyes de España y los monarcas depuestos de Bulgaria y Grecia.

En el documental, el supuesto último de los Romanov en la línea sucesoria –idea con la que no están de acuerdo sus detractores liderados por Michael Romanov Ilyinsky expresa en un castellano perfecto su «deseo de regresar algún día a su país» aunque solamente «coronado como el nuevo zar de Rusia»

Los partidarios y súbditos rusos de este «zarévich» aún en el exilio, los mismos que cada año peregrinan en Ekaterimburgo hasta el lugar exacto donde fue fusilado Nicolás II junto a toda su familia, lo llaman «enviado de Dios». No cabe duda de que resultaría paradójico que el miembro de una familia protegida en España por el régimen franquista alcanzase la jefatura del Estado en un país que vio morir a veinticinco millones de sus ciudadanos en la lucha contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial algunos incluso murieron en España luchando junto a la República. Si en 1914 su antepasado metió a Rusia en una guerra cruel y sanguinaria que desembocó en la Revolución de Octubre, ¿qué podría suceder ahora si este autócrata tan bien relacionado con los poderes económicos europeos restaura la monarquía en su país? El tiempo lo dirá.

Mayakovski

sábado, 28 de octubre de 2017

Quedan 10 días para el Centenario de la Revolución: ¡Preparemos las banderas y pancartas!

Se acerca el día. Este pasado miércoles 25 de octubre se conmemoró el virtual Centenario de la Revolución Rusa si nos atenemos al antiguo calendario juliano, aunque la diferencia de trece días entre el almanaque ruso de 1917 y el vigente en el resto del mundo no ortodoxo (calendario gregoriano) hace que la verdadera celebración se produzca el próximo 7 de noviembre de 2017.

Preparémonos para esta efeméride admirando la serie de carteles que ha realizado expresamente para la ocasión el artista y diseñador macedonio Zoran Cardula siguiendo los preceptos estéticos de la propaganda soviética.

miércoles, 25 de octubre de 2017

«¿Cuándo amanecerá, camarada?» (Jean-Paul Ollivier, 1967): una crítica personal


Título original: Quand fera-t-il jour, camarade? Histoire de la Révolution d'Octobre
Autor: Jean-Paul Ollivier
Año de publicación: 1967
Edición actual: Ed. Clave intelectual (1ª ed. – 2017)
ISBN: 978–84–946343–6–9
Páginas: 450 (463 con los índices)

Escrita por el periodista francés Jean-Paul Ollivier (1923), esta obra sobre los orígenes y los momentos clave de la Revolución Rusa es una pequeña joya y un libro imprescindible en su género, de lo mejor que se ha publicado sobre este acontecimiento fundamental del siglo XX. Tiene la gran ventaja, a menudo poco valorada por los aficionados a la historia, de haber sido escrita hace justo cincuenta años, ofreciendo así una visión retrospectiva de aquellos hechos. Además, vio la luz precisamente en la década de más estabilidad social y económica en la URSS. Atrás quedaba el inicio del proceso de desestalinización tras el XX Congreso del PCUS de 1956, y lejos estaban aún los años más aciagos del período soviético, desde finales de los años 70 hasta el colapso de 1991. A diferencia de la mayoría de libros escritos tras esta fecha, los cuales suelen tomar como eje central de la narración el análisis de«fracaso del comunismo» como un camino previsible que comenzó en octubre de 1917, este ensayo histórico analiza cronológicamente la Revolución Rusa desde una óptica objetiva y fenomenológica, es decir, desde la experiencia cotidiana de sus protagonistas. No en vano Ollivier concibió su escritura durante una visita que hizo a la URSS en 1964, obteniendo buena parte de los materiales que lo integran a partir de las entrevistas que realizó a ciudadanos soviéticos que habían participado en las revueltas de 1917 y también a personalidades de distintas ideologías políticas exiliadas desde entonces fuera de la Unión Soviética (entre ellos, Aleksandr Kérenski). Tardó tres años en completar este trabajo. Los eventos relatados van desde 1876 –con la llegada a Rusia de los primeros textos marxistas y, más adelante, la ejecución del hermano de Lenin– hasta unos días después del asalto al Palacio de Invierno de Petrogrado por las tropas del Comité Militar Revolucionario, comandado por el Soviet de la ciudad.

Que nadie se espere un estudio pormenorizado de la historia de la Revolución de Octubre al estilo de la monumental «La Revolución rusa. La tragedia de un pueblo (1891-1924)», de Orlando Figes. El libro de Ollivier no contiene tantos datos enciclopédicos y archivísticos ni un análisis político tan detallado. Su lenguaje es sencillo y casi periodístico, de columna diaria sobre el conflicto ruso, y la información que aporta está bien sintetizada y relacionada con la que aparece en páginas precedentes, sin la dispersión que a menudo presenta el texto de Figes. Estructurado en 72 capítulos cortos, la amplitud temporal de cada uno de ellos se va acortando a medida que avanza su lectura, como un crescendo en una pieza musical, hasta desembocar en una parte final del libro que desgrana hora a hora lo sucedido en la noche del 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre en el calendario gregoriano). Se agradece especialmente que Ollivier no cayese en la trampa, con la que tropiezan la mayoría de historiadores, de emitir juicios de valor sobre los sucesos y personajes reseñados, dejando de lado las típicas lecciones sobre democracia y libertad que suelen inundar estos tratados. La lectura de esta obra invita a pasear por los paisajes urbanos de la Revolución de 1917 que aún existen en la ciudad de San Petersburgo –prácticamente todos siguen intactospara ver en persona los escenarios y ambientes descritos en sus páginas. Hay momentos impactantes como el relato minucioso del trayecto a pie que siguió Lenin la noche de la insurrección desde su piso clandestino en Petrogrado hasta el Instituto Smolny, esquivando los controles de la policía gubernamental gracias al disfraz que llevaba puesto y a un amigo que distrajo a sus posibles captores. Un paseo a pie que cambió la historia para siempre –cabe preguntarse qué hubiese sucedido de no haber llegado a su destino–.

Si hay que poner alguna objeción a lo comentado hasta aquí es a la calidad de esta primera edición española en manos de Clave intelectual. Todos sabemos que las editoriales pequeñas están muy limitadas en cuanto recursos humanos y materiales, pero es un hecho indiscutible –y hasta cierto punto inexplicableque este texto está plagado de errores tipográficos que llegan a dificultar su comprensión, comenzando por una equivocación garrafal en una fecha de la primera página del primer capítulo en la que se confunde la jornada fundamental del 7 de noviembre con un explícito «17 de noviembre», lo cual puede llevar a confusión a lectores poco avezados en este episodio de la historia. Esperemos que en una segunda edición de «¿Cuándo amanecerá, camarada?» estos errores queden subsanados. Aún así, es de agradecer que haya editoriales que se arriesguen con textos resucitados del pasado.

En definitiva, una obra no solo recomendable, sino necesaria para comprender nuestra historia reciente y la situación actual del mundo en el que vivimos. 

Mayakovski

lunes, 23 de octubre de 2017

Quedan 15 días para el Centenario de la Revolución: ¡Nos vemos en Moscú!

Comencemos la fiesta (virtual) con unos pósters realizados por estudiantes de la Escuela de Diseño de Kaliningrado. La temática: «100 años de la Gran Revolución Socialista de Octubre (1917-2017)». La exposición fue coordinada por el profesor D.G. Vinidiktov. Desgraciadamente, las imágenes son fotografías realizadas con flash sobre los mismos carteles de la muestra, restándoles bastante calidad (algunas han sido suprimidas).

Mayakovski
















sábado, 21 de octubre de 2017

La Revolución Rusa en la prensa española: 8 de noviembre de 1917

Ir a la entrada anterior sobre 'La Revolución Rusa en la prensa española'

La Revolución de Octubre había estallado en Rusia. Desde la noche anterior, el Palacio de Invierno de Petrogrado, símbolo de la autocracia zarista y de la inoperatividad del Gobierno Provisional de Aleksandr Kérenski, permanecía ocupado por las tropas del Comité Militar Revolucionario (CMR), tras una de las acciones armadas más pacíficas de la historia de las revoluciones. Sin embargo, las noticias sobre todos estos sucesos no llegaron a tiempo para la edición de La Vanguardia del jueves 8 de noviembre de 1917, cuyo tema central, en lo relativo a Rusia, dejando de lado otros asuntos vinculados a la política interior y exterior de este país, seguía siendo su continuidad o no en la Primera Guerra Mundial, el caballo de Troya de los bolcheviques para atraer hacia su causa al exhausto ejército ruso. Es por ello que las crónicas del día 7 llegadas a la redacción fueron tratadas con tanta normalidad como las del día anterior, sin sospechar siquiera lo que había sucedido unas horas antes en las inmediaciones de la plaza del Palacio. Solamente hacia el final de la columna dedicada a la participación de Rusia en la Gran Guerra se advertía de algunos movimientos de tropas gubernamentales del Estado Mayor y de grupos de milicianos del CMR por los alrededores de Petrogrado, y de las sospechas de un inminente asalto al poder por parte de los «maximalistas», que es la forma en que el periódico se refería a los bolcheviques. Casualmente, la prestigiosa compañía Diaghilev había estrenado esa misma noche en el Liceo barcelonés el ballet «Thamar», del compositor ruso Mili A. Balákirev, efeméride que fue comentada en la página 15 de esa misma edición, en un espacio dedicado a la crítica musical de las obras representadas en el gran teatro de Las Ramblas, a poco más de medio kilómetro de distancia de la redacción de La Vanguardia.

La primera mención de Rusia en los ejemplares de ese día apareció en un artículo de opinión de la página 8 titulado «Tiempo y espacio». Escrito por Diego de Pazos con el subtítulo «Arte de la guerra», el periodista desgranaba la táctica militar que estaba siguiendo el ejército italiano (país aliado de Francia y Gran Bretaña, a diferencia de lo que ocurriría un cuarto de siglo después durante la Segunda Guerra Mundial) en la frontera con el Imperio austrohúngaro. Rusia era mencionada únicamente como país donde Austria se mantenía «ocupada á la sazón». Más abajo, de Pazos añadía que los austríacos fueron «ganando tiempo hasta encontrar la ocasión de reaccionar ofensivamente», «ocasión [que] pareció presentarse en 1916 a consecuencia de la descomposición producida en el ejército ruso por la revolución de aquel país».

En los «resúmenes del día» de las páginas 11 y 12, en el apartado «La guerra europea», se decía lo siguiente acerca de Rusia:

Francia
El embajador de Rusia
Pau, [día] 7. El embajador de Rusia, Malakoff, ha llegado á las 8'45 procedente de Boulogne, acompañado de su hermana y del embajador de Madrid, Stakhovitch.

Acudieron á la estación, para saludar á Malakoff, los agentes consulares y agregados militares y el jefe del protocolo M. Martín, el cual saludó al embajador en nombre del gobierno francés. Havas.

Habla Barthon
París, [día] 7. Ante la Comisión parlamentaria de Negocios Extranjeros que preside Leygue, ha hecho hoy el ministro Barthou una exposición detallada del estado presente de la política internacional, singularmente de los importantísimos sucesos que se están desarrollando en Italia y en Rusia, dando acerca de ellos noticias abundantes y precisas.

Además, ha explicado el ministro las medidas que, de acuerdo con los demás aliados, acaban de tomarse para llegar de la manera más completa posible á una unidad de acción que asegure la dirección política de la guerra.

El presidente de la Comisión ha agradecido al ministro sus interesantes explicaciones.Havas.

El embajador de Rusia
París, [día] 7. Maklakov, el nuevo embajador de Rusia en París, ha hecho á un redactor de Le Temps una detallada relación del origen y desarrollo de la revolución rusa y le ha dado clara explicación de los actuales acontecimientos de Rusia, que no siempre pueden ser bien comprendidos en Francia, añadiendo luego:

«No diré que hayamos llegado en Rusia al final de la tremenda crisis que tan hondamente ha perturbado al país, y recuérdese que inició la revolución hace apenas diez meses; lo que sí afirmo con toda sinceridad es que Rusia va cobrando rápidamente consciencia de las necesidades que se le impongan lo mismo en el orden militar que en el orden político. Esto quiere decir que tiene mi país la firmísima voluntad de proseguir la guerra inquebrantablemente unido á sus aliados.

»Para Francia especialmente, con la que estamos unidos hace ya un cuarto de siglo y que valerosamente entró en la guerra, junto con nosotros, guardamos nuestra más honda simpatía, fuertemente convencidos además de que juntos lograremos los aliados mantener el equilibrio europeo y garantizar nuestro común ideal de una paz justa y estable. Estamos seguros también de que nuestra unión con Francia ha de durar aún después do la guerra, como sabemos asimismo que Francia espera de esta guerra, que ella no provocó ni quiso, la reparación del derecho violado en 1871. En este punto es unánime el sentir de Rusia, y cualquiera que sea la fórmula con que se la revista siempre ha de tender á corregir, por medio de una solución justa y equitativa, esa iniquidad que tanto daño ha causado al mundo.» Havas.

Vasili A. Maklakov, abogado y político liberal ruso nacido en Moscú en 1869, ocupaba el cargo de embajador de Rusia en Francia cuando estalló la Revolución de Octubre, justo unas semanas después de haber sido nombrado para este puesto. Era hermano del también político Nikolái Maklakov, ministro de interior ruso entre los años 1912 y 1915. Tras la Revolución de 1917, vivió durante siete años en la sede diplomática de París como «embajador no acreditado», hasta que Francia reconoció al gobierno bolchevique de la Unión Soviética. En septiembre de 1920 visitó Crimea para encontrarse con el general Piotr Wrangel y con otros oficiales del Ejército Blanco. Fue su último viaje a Rusia. A partir de ese momento vivió en Francia como exiliado político hasta el final de sus días. En 1941 fue detenido por la Gestapo por sus contactos con la Resistencia francesa, permaneciendo en prisión durante unos meses hasta su liberación. Tras la victoria del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial, visitó la embajada de la URSS en París para brindar con los diplomáticos soviéticos por la victoria sobre el fascismo. Esta muestra de orgullo hacia su pueblo le costó una severa reprobación por parte de la colonia de exiliados rusos residentes en Francia. Hasta su muerte se dedicó a tareas burocráticas relacionadas con la emigración rusa en este país, siempre desde oficinas pertenecientes al gobierno del general Charles de Gaulle. Falleció en 1957, a los 88 años de edad, en la localidad suiza de Baden 

Rusia
La constitución finlandesa
Petrogrado, [día] 7. El gobierno ha aprobado los proyectos de leyes concernientes á las relaciones políticas ruso-finlandesas que serán sometidos á la Dieta. Según dichos proyectos Finlandia permanece territorialmente unida á Rusia; pero tiene poder legislativo y gubernamental propios. Finlandia es una república con presidente de consejo de ministros. Los ministerios concernientes á las cuestiones de guerra y paz son comunes á Finlandia y a Rusia. Los tratados con los países extranjeros serán revisados por Rusia. Havas.

Antiguo ministro de la guerra
Petrogrado, [día] 7. E1 gobierno ha invitado al antiguo ministro de la guerra Verkhowsky á dejar Petrogrado. Verkhowsky ha salido para la isla de Valaam, en el lago Sadoya.

Los periódicos creen que la dimisión de Verkhowsky producirá importantes cambios en el alto mando. Havas.

Declaraciones de un ministro
Roma, [día] 7. El corresponsal del Secolo en Petrogrado escribe á su periódico que Terestchenko, de regreso del gran cuartel general acompañado de Kerensky, ha tenido una larga entrevista con el embajador de Italia, durante la cual ha dicho reconocer que ante los acontecimientos militares actuales Rusia no debe permanecer inactiva.

Es difícil hacer afirmaciones precisas, ha dicho Terestchenko; pero conviene sin embargo considerar con la mayor atención el frente ruso-rumano. Havas.

El Parlamento provisional
Petrogrado, [día] 7. En el Parlamento continuó la discusión sobre política extranjera.

El leader de los socialistas populares, Peschokhonov [Alekséi V. Peshejónov] pide que los aliados precisen los fines concretos de guerra y digan que no hacen más que una guerra defensiva.

Skobelef hace notar que el 12 de marzo señaló la línea divisoria entre la política extranjera de la nueva Rusia y la de la vieja Rusia. El sucesor de Milinkof no hizo esfuerzos para modificar la política rusa.

Quisiéramos, dice Skobelev dar al día siguiente de la guerra, seguridades á todos los países oprimidos de que ya no existe aquella Rusia, cuyos regimientos reprimieron las revueltas en Polonia y la revolución húngara.

Todos los problemas surgidos durante la guerra deben ser resueltos con espíritu democrático. La mala inteligencia sobre la cuestión belga ha quedado desvanecida por las explicaciones dadas por los soviets, que complacieron al ministro belga en Petrogrado. En cuanto á la cuestión de Alsacia Lorena, no existe divergencia alguna de opinión entre las democracias rusa y francesa.

Polonia tendrá libertad política y Serbia será levantada de nuevo. Por último, otras cuestiones habrá que resolver en el futuro Congreso de la paz con un espíritu democrático.

Acerca de los Estrechos, Skabelev se pronunció por su neutralización, incluso sin desarme completo.

Respecto á las alarmantes declaraciones acerca del ejército ruso, Skabelev no quiere ocultar la triste verdad, sino levantar la conciencia del deber civil, que empieza á despertarse en los corazones de los patriotas. Todo lo que ocurrió en el ejército ruso fue provocado en parte por cuarenta meses de guerra extremadamente duros; otros hechos análogos se producen en otros ejércitos.

Hablando de las instrucciones del Comité central de obreros y saldados, Skobelev subraya el eminente servicio prestado por haber puesto en la orden del día la cuestión de la paz y la guerra y su discusión pública.

Terestchenko, protestando contra la acusación de que su política exterior fuese inactiva é ilegal, declara que la política extranjera depende íntimamente de los asuntos interiores de Rusia.

Hace notar que la anarquía, que iba agravándose, infligió á 1a vida general del Estado no pocas tiranteces. El ministro de Negocios Extranjeros luchó contra el mal sin abandonar nada. La paz estaba próxima antes del 16 y del 18 de julio y antes de la derrota, pero sobrevinieron dolorosos hechos y luego el otoño, que amenazó á Rusia con toda clase de calamidades.

El ministro opina que no puede sacrificar los intereses vitales de Rusia.

Sería una locura suponer que los países de la Entente no quieran la paz; todo el mundo la desea.

Debemos, dice, coordinar la opinión acerca de este asunto. Cuando lo abordemos deberemos tender á una paz sin anexiones por una ni otra parte. Para alcanzar este objetivo, son necesarias dos condiciones: proseguir la reconstitución del ejército, que no debe ser mirado ni como inútil ni como odioso; y es preciso que los deflagrados en la Conferencia sientan tras de sí á toda la nación. Es preciso que se vea que Rusia constituye una nación unida. Todos los elementos políticos razonables deben crear la consciencia de una nación que lucha y sufre, pero que no caerá de rodillas para aceptar una paz cualquiera. No queramos ver justificadas las palabras repetidas por los alemanes de que la revolución ha sido a causa de nuestra derrota.

Termina, el ministro diciendo: En Francia vimos á todos los partidos unidos antes de la batalla del Marne; en Inglaterra vimos alistarse cinco millones de voluntarios para defender al país y á las naciones oprimidas; en Italia, ante el peligro mortal, los socialistas oficiales intransigentes, renunciaron á la lucha para salvar á la patria. Todos debemos tener esta consciencia de los intereses del país; si no lo logramos, todos nuestros esfuerzos resultarán estériles. Es preciso que el trabajo de los vayan á la Conferencia dependa del trabajo de los que aquí quedan.

Después del discurso de Terestchenko se suspendió el debate sobre política extranjera. Acerca de la cuestión de porque no comunicó el gobierno ruso á los aliados la proclamación del régimen republicano, se aprobó el proceder del gobierno. Y se levantó la sesión. Havas.

De política interior
Petrogrado, [día] 7.—Se está terminando en el Parlamento provisional la discusión planteada sobre la política general del gobierno, así es que las varias facciones parlamentarias están preparando ya sus respectivas órdenes del día que serán luego presentadas a la aprobación del Parlamento, y aunque ninguna de éstas ha sido redactada todavía, de los términos generales en que se ha desenvuelto el debate parece poder deducirse que la opinión más generalizada muéstrase favorable á que se plantee cuanto antes mejor la cuestión de la paz siempre que los Imperios centrales renuncien de un modo absoluto á sus conquistas y á todas sus pretensiones económicas; de no ser así es evidente que esta misma opinión sostendrá con energía la necesidad de defender al país contra los ataques do los Imperios centrales, pues hay que imponer á toda costa la fórmula de la democracia rusa.

Ante la oposición que entre los elementos de la izquierda halla el nombramiento de Terestchenko para que asista como delegado del gobierno á la Conferencia de los aliados en París, es muy probable que junto con él vaya también otro ministro.

El Congreso de delegados de los Comités revolucionarios que los maximalistas habían convocado para el día 2 del actual, se reunirá definitivamente mañana. Havas. 

De política rusa
Petrogrado, [día] 7. En la sesión del Consejo de la República celebrado esta tarde, Kerensky, al señalar las tentativas de los maximalistas [bolcheviques] para apoderarse del poder y provocar la guerra civil, ha declarado entre los aplausos de la derecha y centro:

«Los movimientos de partidos que se atreven á levantar la mano en este momento sobre la voluntad del pueblo y amenazan al mismo tiempo abrir el frente ruso á los alemanes deben ser reprimidos en seguida. Kerensky pidió al Parlamento provisional resolviera en el acto si el gobierno podía contar con su apoyo para cumplir con su deber.

El pre-parlamento procedió á la discusión planteada por el presidente. Havas.

¿Comienzos de una guerra civil?
 Petrgrado, [día] 7. Al anochecer de ayer se agravó considerablemente el conflicto entre el Estado Mayor de Petrogrado y el Comité revolucionario militar del soviet.

Las negociaciones entabladas sobre la base de reforzar los elementos democráticos en el Estado Mayor quedaron rotas por la tarde, por haber sabido el Comité que el gobierno militar había apostado tropas en la noche anterior en los alrededores de la capital, especialmente en Peterof, Pawlowsk y Tsarkoie-Selo. Ante este hecho, el Comité ordenó á sus tropas que no obedecieran al gobierno.

La situación se complicó aún á consecuencia de la suspensión de tres diarios maximalistas [bolcheviques] y dos de la derecha.

A primera hora de la noche las autoridades dieron orden de cerrar los puentes que unen los barrios obreros al centro de la ciudad, paralizando así la circulación de los tranvías en toda la ciudad, que está guardada militarmente por tropas fieles al gobierno. Havas. 

Petrogrado, [día] 7.—Según la Gaceta de la Bolsa el Comité de la de la flota del Báltico en Helsingfors [Helsinki] había pedido al ministro de Marina el yate imperial Standart para instalar en él sus oficinas.

Habiéndose negado el ministro, un grupo de marineros armados de Cronstadt se apoderó del yate y lo condujo á Helsingfors. –Havas.

Petrogrado, [día] 7. Los periódicos se muestran seriamente alarmados por los preparativos de los maximalistas [bolcheviques] para tomar el poder. Censuran severamente la empresa de los demagogos, invitándoles á reflexionar antes de perder definitivamente á la patria. –Havas.

Proyecto de monopolio
Petrogrado, [día] 7. El ministro de Hacienda estudia los proyectos de monopolio de los cafés, tes y cerillas, que empezarán á regir el 14 de enero próximo. Havas.

El parte oficial
Petrogrado, [día] 7. El parte oficial ruso de hoy dice que no hay nada que señalar. –Havas.